Desde siempre, el ser humano ha tratado de manejar el tiempo. Ya sea con invocaciones a los Dioses, con estudios de matemática y física o con un De Lorean, el ser humano quiere viajar en el tiempo, ir y venir, modificarlo. Yo conozco a quienes lo han logrado. Si bien no pudieron viajar en el tiempo, sí lo pueden manejar a su antojo, cambiarlo, modificarlo. Pueden transformar una jornada laboral de siete horas en apenas cuatro, cuando no menos. ¿No me creen? Pasen y vean. Es un procedimiento que combina conocimientos de física, matemática avanzada, negociación laboral y creo que hasta ciencias ocultas.
Paso nº1: La jornada laboral, de acuerdo al estatuto, es de 7 horas de trabajo (6 horas de trabajo con 1 hora en el medio para almorzar). ¡Siete horas! Como es mucho, los magos del tiempo conversan con los delegados gremiales y acuerdan que, si se resta la hora del almuerzo nos quedan 6. Entonces, se acuerda que nadie almuerza fuera del trabajo, nadie se toma la hora, a lo sumo 15 minutos para “refrigerio” y todos felices, los que manejan el tiempo se van a casa una hora antes (o entran una hora después).
Tiempo restante luego del paso nº 1= 6 horas.
Paso nº 2: Si llegan 10 minutos tarde, no pasa nada. Total, nadie se da cuenta. Entonces, hay que llegar 10 minutos tarde (los que logran 15 todos los días realmente son los Harry Potter del tiempo). Los que manejan a su antojo problemas de tren, subte y transportes varios ya son matemáticos avanzados. Ni bien llegan, hay que pasar por el baño, lo que resta otros 10 minutos insumidos en lavado de manos, necesidades y nuevo lavado de manos, incluyendo charla con el compañero de turno que justo estaba haciendo uso del sanitario. Caso femenino, retoque de maquillaje. Claro, pero uno llega y hay que preparar el mate. Viaje hasta la cocina para calentar el agua, llenar el termo, preparar el mate y etc, insume mínimo otros 10 minutos. Con todos los elementos prontos para tomar el mate, hay que prender la PC (si la prenden mientras van al baño o preparan el mate, la cuenta no da, es importante prenderla al final). Como son máquinas medio a pedal, tardan un poco en encender, lo que brinda 5 minutos menos de tiempo.
Tiempo restante = 5 horas 25 minutos.
Paso nº3: Ya ubicados en su escritorio, con el mate listo y la PC encendida, hay que llamar a casa para ver si está todo en orden. Controlar que los nenes se hayan quedado bien en la escuela y que María aún recuerde dónde se guarda la lavandina y la plancha. Ello insume otros 5 minutos. ¡Ay, que maravilla que es Internet! Hay que chequear el correo y leer on line los diarios. Ello restará otros preciosos 20 minutos a nuestra jornada laboral. Claro, porque hay que chequear los mails, pero también reenviar los importantes, como los de nene que necesita un transplante de uña del pie o de la nueva dieta (los desafío a que vean la hora en los mensajes recibidos: casi siempre el que manda esas pavadas lo hace en su horario de trabajo).
Tiempo restante= 5 horas.
Paso nº4: Ahora sí, hay que trabajar. Pero se acerca la hora del almuerzo (sí, se había acordado que se come un refrigerio en la oficina, pero quien aguanta tantas horas con la panza vacía?) y los delivery tardan. Hay que deliberar sobre el delivery. De si pedimos ñoquis a la boloñesa para compartir entre tres, o pollo al oreganato entre dos. Uno de ellos (el que mejor maneja el tiempo) se encargará de tomar los pedidos y de llamar al lugar indicado. Claro que de todas las oficinas de la zona llaman a la misma hora, por lo que dará ocupado y costará comunicarse. Una vez establecida la comunicación, hay que hacerle entender que se quieren dos porciones de canelones a la rosini pero con cinco juegos de cubiertos, más una porción de arroz con pollo sin zanahoria y una sin tomate. Mínimo, en todo el proceso se pierden (o se ganan) 15 minutos.
Tiempo restante: 4 horas, 45 minutos.
Paso nº 5: Luego de trabajar un poco (epa, mucho no, hay que estar atento que en cualquier momento cae el delivery), llega la comida. La discusión diaria: quien paga, que pago yo que tengo que cambiar después me dan, no mejor paga cada quien lo suyo, no mejor dividimos por partes iguales, ah pero yo me quedo sin monedas para el colectivo, etc. Entre sacadas de cuenta, recolección del dinero y espera del vuelto, se pueden ganar unos preciosos 5 minutos de jornada laboral, extendidos habitualmente a 10 en total cuando tomaron mal el pedido y en lugar de empanadas de jamón y queso trajeron de jamón queso y tomate. Al terminar de comer (con charla incluida acerca de la novela de la noche o del partido, o de la liquidación de ropa) en total se fueron 30 minutos de jornada laboral.
Tiempo restante: 4 horas, 15 minutos.
Paso nº 6: Luego de trabajar durante un tiempo prudencial, no queda otra que hacer mate otra vez, 10 minutitos menos! A esta hora es ideal para chequear si los chicos llegaron bien del colegio, si la maestra pidió algo y si María se acuerda (otra vez) dónde se guarda la plancha (5 minutos, mínimo, tal vez haya que hablar con cada uno de los chicos, lo que agrega 5 minutos más).
Tiempo restante: 4 horas.
Paso nº 7: Ahora sí, hora de irse. Luego de pasar 5 minutos por el baño(no vaya a ser cosa que te den ganas por el camino, como a los chicos), te vas 10 minutos antes, total, por 10 minutos quién se va a dar cuenta?
Fin de la fórmula. Tiempo original: 7 horas.
Tiempo de trabajo efectivo aplicando la fórmula: 4 horas, 45 minutos.
Aún se puede hacer rendir más el tiempo, mandando mensajitos de texto indiscriminadamente (en total, 10 minutos por jornada).
¿Ven que hay quiénes lograron manejar el tiempo a su antojo?
Pausa
Hace 5 años