
Hace unos días escribí acerca de las supersticiones. Después de semejante revelación, no quise dejar nada librado al azar, por lo que me embarqué en un afán insano de descubrir supersticiones. Y, para mi sorpresa, gran cantidad de supersticiones, creencias populares o como se llamen, están relacionados con la mano izquierda. Descubrí también que en muchos casos no son supersticiones propiamente dichas, sino que son estándares de urbanidad, buena educación y ceremonial. Brindar sosteniendo la copa con la mano izquierda, no solamente trae mala suerte, sino que es de malísima educación. Bajarse de la cama con el pie izquierdo, augura un día de perros. Entrar a un lugar con el pie izquierdo, es lo peor que te puede pasar. Ni hablemos de dar la mano.
Estoy en el horno. Soy zurda. Parafraseando a Sabina, soy zurda, zurdísima. No solamente soy inútil con la mano derecha: puedo llegar a ser peligrosa.
Hasta ahora, por las normas de decoro y civilización, doy la mano derecha, doy vuelta los cubiertos en un restaurante sin hacer escándalo y pará de contar. Uso el reloj en la derecha, porque me cansé de rayarlos y golpearlos cuando trataba de hacer cosas. Sufrí horrores con los pupitres individuales que tienen el apoyabrazos a la derecha. Me compré una tijera para zurdos. Pero igual hay pequeños detalles que los diestros no tienen en cuenta.
¿Vieron las ollas o jarras que vienen con piquito? Están hechas para volcar con el piquito mientras son agarradas con la mano derecha. Ahora salieron unas muy prácticas con el piquito en el medio. No saben las veces que me tiré el jugo encima. ¿Y los abrelatas? ¿y los cuchillitos con serruchito tipo tramontina? ¿trataron de pelar una manzana con ese cuchillo, usando la mano izquierda? El filo queda al revés.
Históricamente, se relacionó a la derecha con Dios y a la izquierda con lo siniestro (de ahí viene lo de “a diestra y siniestra”). Me ahorro comentarios políticos sobre la derecha y Dios. ¿Pero llamarme siniestra? Por ejemplo, se da la mano derecha porque, en la antigüedad, se demostraba así que uno no estaba empuñando un arma. Yo soy buenita, no ando armada. Pero igual soy siniestra.
Casi siempre los zurdos abusamos de los prejuicios. “Los zurdos somos más inteligentes”. A eso le agregaría que, no sé por que cuestión fisiológica, también tenemos más posibilidades de sufrir de esquizofrenia. Siniestra y esquizofrénica, hasta aquí llegué.
También abusamos de personajes famosos supuestamente genios por su zurdera. “Leonardo Da Vinci era zurdo”, “Paul Mc Cartney también”. ¿ Y Marie Curie, Roger Waters, Dalí, Bach, Cortázar, Pasteur, Favaloro? ¿Vendrían a ser las excepciones, los diestros que confirman la regla de la genialidad siniestra?
Por ahora, como dije, ya me adapté con la tijera comprada en el zurdomercado de Flanders. Y hay algo bueno o malo, depende. Cuando damos besos en la mejilla, los zurdos tendemos a hacerlo para el otro lado, con lo cual más de una vez le plantamos un beso en la boca al menos pensado.
Pero no me pidan que brinde con la mano derecha. Corro peligro de tirar la copa y hacer desastre de proporciones. Aunque, en ese caso, gritamos “alegría alegría” y exorcisamos todos los males.